SER ESCRITOR. VANIDOSA PRETENSIÓN

https://editorialamarante.es/libros/novela-negra/el-caso-ontoria

 

NUEVOS ESCRITORES Y ALTA LITERATURA

Editorial Amarante
Cuando se despeja la niebla, sólo se ve el abismo.

Andaba yo indagando acerca de los grandes misterios de la novela y sus oficiantes. Me consideraba y todavía me considero, fuera de lugar, un advenedizo. Quizá por mi educación, es posible.

Escribir, construir una novela, siempre me había parecido una actividad reservada a gente superior, a intelectuales consagrados, reconocidos, y sin embargo……

Veía y veo y seguramente seguiré viendo los estantes de los grandes almacenes, de los hipermercados, repletos de portadas, de títulos, de autores que una vez leídos o simplemente hojeadas las primeras páginas no parecen de especial calidad y entonces, como es lógico, el antes lector o lectora ávida se pregunta a sí mismo, ¿y porqué no yo?, después de todo ese pálpito, esa necesidad siempre ha estado rondando en las intenciones profundas de todos los lectores.

Surge de inmediato la pregunta. ¿Qué lugar ocuparía yo, como escritor, comparado con los grandes de la historia, los escritores importantes de hoy en día?. La respuesta no puede ser otra. Ocuparía, sin duda, un mal lugar, un estrato inferior. Pero, pienso, debe existir ese lugar, puesto que las novelas a que antes me refería, están ahí, sobre los estantes, con títulos sugerentes y portadas atractivas y, sinceramente, para escribir ese tipo de historias no parece necesario un especial talento.

Y cuando recorres las revistas literarias, las críticas especializadas, cuando navegas en internet entre infinidad de páginas de reseñas, de autores desesperados, de auténticos libelos contra escritores conocidos, no puedes menos que sumirte en la confusión.

Y entonces lees algunas obras de esos autores y autoras reverenciados, más que nada para intentar entender el complicado mundo en el que intentas introducirte. En mi caso renuncié a las traducciones de novelas señeras en otro idioma, por ejemplo, el Ulises de Joyce que requiere, me parece a mí el conocimiento profundo del inglés y me limité a la lectura de algunas de esas novelas de nivel reconocido por la crítica en español. Con algunas no pude, lo confieso, <<Ese corazón tan blanco>>, quedó abandonado, para mi desesperación, en el segundo capítulo. ¿Porqué?. Supongo que cada autor tiene su propio mundo, sus propios lectores, y un autor como Marías, propuesto en más de una ocasión para el Nobel, se reveló inalcanzable para mí.

Otros, también fueron huesos difíciles de roer. Cela, por ejemplo, del que leí con facilidad <<La familia de Pascual Duarte >>, con dificultad todas las demás que me propuse conocer, por ejemplo, <<San Camilo 1936>>, <<Mazurca para dos muertos>>, esta última precisó de dos intentos, el primero, hace unos cuantos años fracasó en los primeros capitulos y el último llegó a feliz término quizá porque para entonces estaba ya más entrenado, creo que para estas cosas hace falta entrenamiento previo, como en los deportes.

También me enfrenté a <<Doctor Pasavento>>, de Enrique Vilamatas, me pareció legible. La forma de escribir, por su extraordinaria sencillez, es magnífica, la historia, peculiar, el sujeto y su propia identidad en cuestión, buscando la difícil desaparición, la inmersión en el anonimato, en la no existencia. Leí también, <<Los detectives salvajes>>, de Bolaño, un comienzo abrumador, una fuerza que impresiona. Con el paso de las páginas, la juventud, siempre volcánica se va apagando y la historia, su desarrollo, es fiel reflejo de la fuerza en decadencia. La novela lo relata con lógica aplastante.

Paul Auster y su trilogía de Nueva York, El palacio de la Luna, Leviatán, tiene la ventaja de que su prosa, una vez traducida suena en un castellano de apariencia sencilla, pero, y eso lo sabemos los que intentamos escribir, de extraordinaria complejidad, precisamente por lo difícil, por el talento que requiere escribir utilizando sólo las palabras, las frases justas que expresan lo que uno quiere decir. Y también otras novelas, entre ellas, varias de Mario Vargas Llosa.

Y todo ésto, ¿a qué viene?. Hablaba de la clasificación. ¿Dónde podría situarse un escritor novel, uno que ha escrito su primera novela, al lado de estos extraordinarios escritores que no sólo narran, cuentan, sino que crean mundos propios, inventan nuevas técnicas narrativas, entienden y retratan el mundo en el que viven al mismo tiempo que con el poder de sus relatos, lo cambian?

Bueno, pues creo que hay otros lugares en el mundo literario. El lugar de los que sólo pretenden contar historias, las suyas propias, las que han escuchado, sus propias experiencias, su propia vida transformada en una novela, negra, costumbrista, un relato que sólo pretende entretener. Y ahí es donde yo quisiera situarme como escritor. Y aún así………queda algo, algo fundamental. Porque no se trata sólo de escribir, difícil, de publicar, casi imposible, hace falta que además te lean.

Yo he escrito, he publicado (en modesta editorial que imprime bajo demanda), pero queda la tercera necesidad, vital para un escritor. Lectores. Y si no has conseguido una cantidad apreciable de lectores, ¿en qué quedan tus pretensiones literarias?. Pues es evidente que no puedes llamarte a tí mismo escritor. En todo caso escritor aficionado. Y en eso estamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s