CONTROL MENTAL

Editorial Amarante

tres-ancianos-sin-ruta-600 payasos-de-bronce-600

 

 

 

LABERINTO II

Uno de los aspectos más desasosegantes de la novela de Larry Collins, es el que se refiere a lo que se conoce como control mental. La ciencia, sobre todo la ciencia soviética, ha avanzado de tal modo que ha diseñado un artefacto electrónico capaz de emitir una frecuencia determinada que en el momento en que incide en la amígdala, una vez traspasada la defensa craneal,  distorsiona completamente las reacciones emotivas del presidente USA.

Las consecuencias son, pueden ser, pavorosas.

¿Existe en este momento semejante tecnología?

El profesor español José Manuel Rodríguez Delgado detuvo la embestida de un toro bravo armado de un pequeño transmisor electrónico en el año 1965. Las imágenes del experimento están en Youtube y son impresionantes.

Pero vayamos por partes.

Antes que él, Ivan Petrovich Pavlov, descubrió lo que se denominó el condicionamiento operante.

Sus famosos perros, una vez condicionados, reaccionaban ante estímulos neutros como si se tratara de los primarios que eran los desencadenantes del reflejo original.

El perro segrega saliva ante la presencia del alimento, esta es la reacción primaria. Lógicamente, la comida, una vez ingerida, satisface su necesidad básica y el animal se calma. Después del proceso de laboratorio, el animal reacciona de la misma manera, segrega saliva, pero ahora  en presencia de un estímulo neutro, por ejemplo el sonido de un timbre que precede en unos minutos a la entrega de la comida.

Y aquí se presenta la primera pregunta. ¿Qué ocurre si al sonido del timbre no sigue la comida? Se supone que el animal desarrollará una frustración tanto más fuerte cuanto más cercano esté el tiempo en que la relación entre el sonido y la alimentación era inmediata y será menos fuerte, hasta llegar al descondicionamiento absoluto, cuando el perro  llegue a comprender finalmente que al timbre no le sigue la comida. Esto al menos parece lógico, pero deberíamos tener en cuenta las consecuencias de una serie de frustraciones continuadas en la psique del animal.

La cuestión se complica cuando mediante diversas estrategias se aplican estos avances científicos al ser humano para la consecución de determinados objetivos, muchos de ellos poco ejemplares.

El condicionamiento actúa pues, relacionando necesidades primarias con estímulos, en principio neutros que por efecto de la repetición, acaban por invadir nuestro cerebro, sustituyendo la necesidad esencial por otra cuyo control e interés se nos escapa.

De esta manera actúan la publicidad y la propaganda. En general utilizan el instinto sexual como reclamo primario, al que vinculan productos  o servicios que finalmente nos condicionan sin que podamos evitarlo. La figura esculpida, de músculos marcados en el hombre y estilizada en la mujer se asocia a la salud y a un estado de felicidad que en realidad corresponden a las primeras etapas de la adolescencia, cuando la llamada del despertar sexual es más poderosa y placentera.

Alimentos sin calorías prometen cuerpos de escándalo, rostros felices y atractivos, sonrisas cautivadoras e irresistibles, cenas románticas a la luz de las velas.

Automóviles último modelo, significan familias felices, vecinos asombrados, escapadas por caminos de naturaleza primigenia y de belleza salvaje, triunfo social y económico, en definitiva. La publicidad lleva implícita una dosis más que respetable de mentira que todos conocemos, pero se admite que esa mentira es una exageración admisible en orden a satisfacer las necesidades del mercado. ´

Ahora bien, es evidente que la publicidad así entendida es una fuente de frustración permanente. Por mucho que coma determinada marca de alimento, sigo estando gordo. Por mucho que vaya al McDonald, no tengo más amigos. A pesar de que me he comprado el coche que promete una acompañante de infarto, la señora en cuestión no aparece por ningún lado. El resultado tiene que ser necesariamente frustración y ansiedad. Curiosamente las características que definen con más precisión, esta sociedad absolutamente desquiciada en que vivimos.

Si la mentira publicitaria es tan evidente, nadie debería caer en ella y como consecuencia la publicidad sería ineficaz, pero al parecer la propaganda comercial, por la que se pelean a muerte las cadenas de televisión, radio, periódicos, es, debe ser, porque en otro caso  no tendría sentido, extraordinariamente rentable. Sólo cabe una conclusión, el condicionamiento funciona. Estamos condicionados hasta extremos que ni siquiera podemos imaginar y de la manera más sencilla. Nuestros modernos psicólogos contratados por las empresas para vender sus productos, sólo tienen que leer el manual de Ivan Petrovich Pavlov y sustituir los perros por los habitantes de este perro, nunca mejor dicho, mundo.

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s