DEPORTES Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

 

Editorial Amarante                          MUJER DEL CUADRO PORTADA 001 OTAEGUI

 

 

COMENTARIOS DE DEPORTES.

Vicente del Bosque y la selección:
Vicente sigue a pesar de las derrotas y para desesperación de los aficionados. Vicente del Bosque está bien considerado entre los medios de comunicación, es un hombre aparentemente tranquilo y apacible que produce buenas vibraciones en los interlocutores. Los medios, los periodistas deportivos le quieren. No es, sin embargo, en mi opinión, un gran entrenador. El artífice de la exitosa selección española que ganó dos copas de Europa y un mundial fue, no tengo la más mínima duda, Luis Aragonés.

Luis no era un hombre fácil. Tenía un carácter endiablado y se enfrentaba al mundo si lo creía necesario. Tomó alguna que otra difícil decisión que como entrenador le incumbía. Retiró a Raúl del equipo nacional y eso le valió la reprobación de los periodistas que sólo veían a través del delantero del Real Madrid. Tuvo que soportar ataques terroríficos por parte de los valedores del jugador. Alguno de estos encontronazos que casi acabaron en la agresión física puede verse en Youtube. Luis siguió adelante con su estrategia y construyó un equipo ganador.

Sorprendentemente dimitió al poco de ganar la copa de Europa. Era, es, del todo incomprensible que un entrenador triunfador tuviera que dejar la selección. Al parecer en la Federación, esa misteriosa organización en la que siempre manda el mismo, no le tenían mucho aprecio. Sí apreciaron, sin embargo, unos y otros, el equipo que había ensamblado Luis, que fue el que ganó, para beneficio de Vicente del Bosque y de la Federación, la única Copa del Mundo que la selección española ha conseguido a lo largo de su historia. Y es que España es así. Odia por principio a los que se enfrentan a lo políticamente, deportivamente correcto y lo deportivamente correcto es lo que  piensan, dicen, una serie de periodistas especializados que, como el actual seleccionador, siguen en su puesto a pesar de haberse equivocado.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

El misterio del enfrentamiento César Vidal,  Losantos, continúa. Junto con Luis Herrero, fueron expulsados de la COPE y se embarcaron en una aventura arriesgadísima. Construyeron una radio (Esradio) partiendo de la nada que con el paso del tiempo ha conseguido asentarse en el ámbito de las emisoras importantes del País.

La parrilla de comunicadores estuvo desde el principio muy bien compensada. Por la mañana Federico, un impresionante periodista, que, para mi gusto, incurre con frecuencia en el exceso de protagonismo. Creo que ha inventado la «monotulia», tertulia a la que acuden varios colaboradores y en la que sólo habla él. No por ello dejo de reconocer que es un hombre valiente y capaz de defender con brío y brillantes explicaciones sus ideas. En otro orden, como lingüista, es un inventor de términos que ya se han hecho un hueco en el patrimonio verbal del español. Así, «Cobordón», «prevarigalupar» y algunas otras construcciones que se inventa sobre la marcha, al compás de sus agilísimas  argumentaciones.

Luis Herrero comandaba las tardes y con un grupo de amigos, Garci, Sánchez Dragó, etc, componía un programa ameno y adecuado para la franja horaria en que competía con las grandes figuras de la radio española.

Tengo que confesar que tenía y tengo una especial debilidad por César Vidal. Un curioso personaje, un auténtico sabio con un par de doctorados universitarios «Matrícula Cum Laude», en Historia y Derecho, y tal vez alguno más que se me escapa.  Domina ocho idiomas y sobre todo tenía la capacidad de elaborar un programa nocturno en el que destacaba  la tranquilidad, el ritmo pausado, la correcta elección de las palabras, de las frases, el respeto hacia todo el mundo, sin dejar por ello de ser firme y capaz de transmitir su desacuerdo y la opinión que le merecían los  políticos de todo pelaje fuera cual fuera el partido en el que militaran. Tenía y tiene, ahora en otro lugar radiofónico, por contraste con el vehemente Federico, la virtud de dejar hablar, de eludir la calificación personal, el insulto gratuito que no añade nada a la información acerca de un personaje y  que tantos disgustos le ha dado al líder de Esradio, Jiménez Losantos.

Su programa  abría todas las tardes un hueco entrañable para el mundo del teatro y con gran acierto, según mi opinión, aborrecía el deporte como tema de tertulia o espacio necesario para conseguir ingresos publicitarios. Algún día comentaré algo más acerca de César Vidal, pero lo que ahora me interesa es el sorprendente abandono de la aventura radiofónica que habían emprendido conjuntamente Losantos, Luis y él mismo.

Lo anunció de improviso, y parece que cogió totalmente desprevenido a Federico. Posteriormente, César  argumentó profundos desacuerdos con la dirección de la empresa, es decir, con Losantos y aludió en términos figurados al secuestro, una especie de succión para sus propios intereses, a que un par de periodistas sin mucho talento habían sometido a Federico, sin que éste quisiera o fuera capaz de sustraerse a la sesión diaria de control mental que siempre a la misma hora, le aplicaban estos dos individuos.

Sea como fuere, César dejó el programa y lo que es más sorprendente, abandonó España. Ahora suele comenzar sus programas con un estribillo en el que repite que habla «desde el exilio». Y esto es lo que me intriga. ¿Por qué «desde el exilio»?

Creo que mucha gente siente la curiosidad de saber qué es lo que ocurrió en «Esradio», pero sobre todo sería interesante que nos contara por qué se vio obligado a exiliarse. ¿Quizá la Iglesia Católica española ha tenido algo que ver? ¿Cómo es posible que en un país que se autodenomina democrático y de derecho, un sabio reconocido, un comunicador formidable haya tenido que poner pies en polvorosa y refugiarse en los Estados Unidos?

Cuándo alguno de sus seguidores le interroga acerca de estas cuestiones dice que prefiere no hablar sobre ellas. Sin embargo, como periodista que busca la noticia, que pregunta hasta donde haga falta y transmite la información que nos interesa a todos, está en la obligación de comunicar las presiones, las amenazas, si es que se han producido, en definitiva, los mecanismos de poder que actúan en esta pobre nación y los motivos últimos que le han obligado, (no creo que se haya ido por voluntad propia), a exiliarse en los Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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