PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA

Editorial AmaranteMUJER DEL CUADRO PORTADA 001 OTAEGUI

EL SÍNDROME DE ESPERANZA AGUIRRE

El PP que ha ganado, ha perdido, y la izquierda, aún no ganando, ha ganado. Esto es así porque el PP es partido sometido a cuarentena médica desde que el señor Federico Lupi, mediocre actor argentino asentado en España, estableció por decreto televisivo el conocido cordón sanitario. Hay dos causas cercanas de la debacle PPera. Una, el enfado de una niña con la señora Sáenz de Santamaría y otra, la publicación de la declaración de renta de doña Esperanza Aguirre.

Analicemos en primer lugar la segunda cuestión referida a Esperanza. Las encuestas le eran favorables, avanzaba hacia el triunfo con seguridad, se fajaba en las terribles luchas en el barro televisivo con notable capacidad de encaje de golpes bajos, habilidosa devolución de otros semejantes, y de pronto……, nos enteramos que gana cuatrocientos mil euros al año.

Ahí se acabó Esperanza. La filtración es obra de auténtica ingeniería psicológica avanzada, sólo al alcance de las inteligencias que sumieron el 11 M en las catacumbas del terrorismo islamista. Y es que, bueno, a mucha gente le da igual que doña Esperanza gane cuatrocientos, o un millón, o dos, o tres millones, pero España es un país de envidiosos, y eso no quiere decir todos los españoles lo sean, muchos estarán en esa orilla de la envidia que se suele llamar sana. «Me gustaría ganar tanto como Esperanza, pero no le recrimino que lo haga, es más, me alegro por ella». Pero el ciudadano medio español, debemos reconocerlo, es, somos, envidiosos.

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ELECCIONES

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Por si alguien quiere ir al cine.

 

 

 

DÍA DE ELECCIONES.

Mañana será. Votaremos para que muchos solucionen  su futuro, al menos durante cuatro años si son honrados, si no lo son, tal vez para toda la vida, su vida. Votaremos asaltados por la histeria colectiva, por el miedo, por la presión, la presión de lo que nos dicen debemos hacer, la presión de lo que pensamos que debemos hacer, de lo que será más beneficioso para el conjunto o sólo para nosotros.  Votaremos en un mundo caótico, desquiciado, sin sentido y tal vez sin futuro.  Leemos que los robots sustituirán en un plazo muy corto el cuarenta por ciento de los empleos en el sector servicios, Stephen Hawking ya lo advirtió no hace demasiado tiempo, la inteligencia artificial es la gran amenaza para el futuro de la humanidad. Era de esperar desde el momento en que un artefacto electrónico fue capaz de derrotar al campeón mundial de ajedrez. La mente más poderosa en el juego de inteligencia humana por antonomasia, ya no era biológica. El mundo parece encaminarse hacia un gigantesco vómito de existencia humana. De ahí el caos, la histeria colectiva, la hipocresía, la mentira, la violencia en campaña electoral, “carpe diem”, ¿queda poco tiempo?, ¿queda poco espacio para  el animal hombre sobre la tierra? Los monstruos electrónicos, las pantallas maravillosas que nos han seducido, han aprovechado el tiempo, han sorbido el talento, la inteligencia de cuantos se han puesto delante. El jugador de ajedrez que derrotó a Kasparov, alimentó sus insaciables circuitos con la jugadas de miles de maestros que estuvieron dispuestos a trasvasar sus habilidades a cambio de ¿qué?, dinero ¿tal vez?, o quizá por nada. Sólo hipnotizados por las portentosas facultades de almacenamiento en memoria de un artefacto mecánico, seducidos por la ilusoria sensación de que el Creador siempre controlará su creación.

Y ahora votaremos en un país de extensas dehesas, pasto de enormes rebaños de ganado ovino, votaremos a los guardianes del rebaño, a los que son y quieren seguir siéndolo, a los que aspiran a sustituir a los mastines amodorrados por el exceso de grasa acumulada en el tiempo en que sin límite, sin escrúpulos han sacrificado cuántas ovejas han sido necesarias a los lobos fronterizos. Todavía quedan, ovejas, votantes a los que traicionar y entregar. Votaremos pues, las ovejas, las víctimas del mañana, las que no tienen, tenemos, futuro. Temerosas en las noches oscuras de los aullidos de lobos cada vez más cercanos, el ISIS, portentosa creación de zombies anunciados en películas gore. Votaremos pues, ateridos por el pánico, transmutado, diluido en las risas que provocan  nuestros cómicos oficiales y guardianes de lo que se debe pensar, televisivos, radiofónicos. Alimentaremos el ego de los que pontifican, tertulian, discuten, insultan, se insultan, aburren, no se aburren porque les pagan, interpretan a bestias humanas desplazadas a islas remotas, en convivencias salvajes, desnudas, revestidas, inyectadas, retocadas, conservadas,  desprovistas de alma, de criterio. Votaremos, dicen, en libertad. Votemos pues y que ocurra lo que deba, o lo que sea inevitable. Pero antes, sepamos todos, los del rebaño, que nos van a vender, que ya han firmado los contratos, que la única duda que queda es, ¿quién o quiénes van a cobrar la comisión?