CECIL, EL LEON QUE MURIO A MANOS DEL DENTISTA ARQUERO

Hace unos dias salto la noticia de la muerte de Cecil, un magnifico leon abatido por un cazador de Estados Unidos, previo pago de cincuenta mil dolares. El llanto, semejante a un descomunal coro de   plañideras, inundo de inmediato los periodicos, las redes sociales, el mundo entero de este occidente decadente, victima de sus propias ensoñaciones y particulares modos de entender el mundo. Vaya por delante que para mi, el leon es el animal totemico por excelencia. La peculiar melena que adorna a los machos de la especie le confiere ese aire de aristocratica apariencia que ha cautivado a reyes y principes a lo largo de la historia. Ante la avalancha de amenazas, incluso fisicas que ha sufrido el dentista arquero, nunca me hubiera yo atrevido a recordar estos dos posts que publique hace tiempo en otro blog a raiz de un documental que trataba de la famosa Elsa, la leona que protagonizo una pelicula de gran exito y que titularon “Nacida libre”. Sin embargo, deambulando por internet he descubierto este articulo que de alguna forma, y por supuesto, con mayor autoridad que la mia coincide y confirma en algunos aspectos lo que yo siempre he pensado acerca de Africa y de sus inmensos parques naturales.

Ante todo, me perdonara el lector, la falta de acentos y las comillas que utilizo, escribo en un tab y con un teclado Android que hace lo que le parece y cuando le parece. Las vacaciones me obligan a ello.

El enlace en el que pueden leer el articulo a que me refiero es el siguiente:

http://www.religionenlibertad.com/un-africano-ridiculiza-en-el-new-york-times-la-histeria-mediatica-44230.htm

Acontinuacion mis dos posts que datan de primeros de año.

ELSA, LA LEONA QUE CAMBIÓ EL MUNDO

Se trata de un documental emitido recientemente por la segunda cadena de TVE. Sobre los años sesenta se estrenó una película tuvo un gran éxito de taquilla. “Nacida libre”.

Un matrimonio, él guarda de una reserva natural y su mujer, se empeñan en devolver la libertad a una leona criada en cautividad. Un canto a la naturaleza, una lucha difícil que al final se ve coronada por el éxito. En la escena final Elsa que ha conseguido integrarse en una manada de leones salvajes aparece junto a un poderoso macho y sus cachorros. Suena la pegadiza banda sonora, “The End”, emoción a raudales en la sala, algunas lloran a moco tendido y algunos se contienen, eran los años sesenta.

El documental de la BBC, sin embargo, cuenta otra cosa, aunque lo hace con el tradicional tacto británico.

El cine, es sabido, es en sí mismo un arte, una técnica, una industria engañosa. El documental, un género dentro de la cinematografía, pretende, no siempre lo consigue, ser veraz. Del viejo, viejísimo recuerdo de la película, del estudio de alguna documentación y de los no muy claros testimonios y afirmaciones (Nacida libre era un cuento de hadas) que como por descuido se deslizan a lo largo del documental, puede, creo yo, componerse una historia al menos tan creíble como el “cuento de  la leona que recobra la libertad”.

Y la historia debe comenzar con Clark Gable en “Mogambo”, es decir, con el gran cazador anglosajón blanco que depredó durante largos años en las inmensas sabanas y selvas africanas. (De vez en cuando se acoplaba y se acopla a esta actividad algún que otro conocido y destacado español, harto de la caza del jabalí y del rececho al rebeco).


Hablamos del cazador profesional. Durante las primeras décadas del siglo XX estos temibles “sniper” acumularon en su haber cifras escalofriantes de leones abatidos. Los más destacados superaban con facilidad los trescientos ejemplares cobrados como trofeo de caza, aunque  justificaban sus cacerías argumentando el perjuicio que causaban en la ganadería y en las demandas de la población autóctona para eliminar el peligro que suponía la cercanía a los poblados de aquellos animales.

George Adamson el guarda que recoge a Elsa después de haber matado a su madre, había sido cazador para reconvertirse luego en guarda a cargo de una reserva natural, historia compartida con otros grandes cazadores que a mediados de siglo comenzaron a comprobar con alarma que cada vez había menos leones.

Estos personajes pudieron haber llegado a una lógica conclusión, la masacre indiscriminada había terminado por mermar la no mucho antes, enorme población de leones. Como conocedores de la vida animal africana, debieron comprender que el león, por ser el gran superpredador africano y habitar espacios abiertos no tiene costumbre de esconderse, lo que le convertía en un animal muy fácil de cazar. En segundo lugar, es, por su propia singularidad y a pesar de su apariencia poderosa, un animal frágil.

Curiosamente es un gran gato que tiene costumbres de cánido, es decir, vive y caza en grupo. El éxito de la especie se ha debido precisamente a su complicado y poco felino comportamiento, lo que ha requerido además un curioso dimorfismo sexual, único entre los grandes félidos y la especialización de funciones. El macho, más tosco y menos ágil que las hembras, es, sin embargo, garantía de éxito de las manadas. Dos leones de espesa melena mantienen a raya a otros leones y sobre todo al gran enemigo de la especie, la hiena.

La cabeza disecada para adorno de las estancias africanas de “Bwana Gable” no sólo disminuía en un ejemplar la población de felinos, sino que además desquiciaba manadas enteras que podían quedar expuestas al ataque de las hienas.

Sin embargo los cazadores a punto de transmutarse en celosos guardianes de vida animal y hacerse cargo de las reservas de caza, luego reconvertidas en parques nacionales, llegaron a otra conclusión acerca de las causas de la alarmante disminución de las antes abundantes piezas de caza.

Podemos imaginar una apacible reunión crepuscular de rubicundos anglos, pantalón corto, sombrero encintado con motivos africanos colgado de algún perchero, camisa caqui con algún bolsillo recosido formando  pliegues tubulares en los que guardar  balas de calibre bestial, nunca mejor dicho.

Alguna dama matadora también, parecida a la Ava Gardner de “Mogambo”. Unos sentados en el porche alrededor de una sólida mesa construida con madera de acacia, otros de pie admirando la imponente puesta de sol africana. El dueño de la casa reclama en un impecable “suajili” la presencia del sirviente negro que escancia generosas dosis de “whisky” escocés. Ya de noche,  el  “whisky”, circula  “fifty fifty”, con la hemoglobina globular por el entramado cerebral de nuestros amigos.

Los ojos purpúreos, turbios, medio cerrados, la nariz roja, brillante sobre la piel lechosa, como un faro en la oscura noche de la sabana. Nuestros flemáticos anglos, toda la tarde perdida en educadísimas ceremonias de conversaciones ocurrentes, frases lapidarias teñidas de la inteligentísima ironía inglesa, acaban por recordar el motivo de su reunión.

<<George>>

<<Dime Adam>>

<<Martin>>

<<Dime Adam>>

<<Anthony>>

<<Dime Adam>>

<<Winston>>

<<Dime Adam>>

<<Scarlett O´hara>>

<<Dime Adam>>

Adam suspira. El vaso que contiene una generosa ración de líquido ambarino inicia un titubeante viaje desde la mesa. Adam, enfoca a duras penas, entre siniestros gruñidos de leones, carcajadas de hienas, mugidos de búfalos y zumbidos de insectos gigantes a la luz de la farola que ilumina la reunión. Consigue por fin orientarse y sorbe la generosa ración que desciende como una catarata de fuego sobre el estómago ya muy castigado. Eructo monumental. Los demás entretenidos en sus propios problemas estomacales ni se dan cuenta.

Adam, recobra el hilo perdido.

<< Os dais cuenta, mis amigos, cada vez hay menos leones>>.

Asentimiento general.

<<Y más negros>>. Sentencia Winston, al tiempo que lanza una mirada turbia al sirviente <<massai>> que empieza a percibir un cambio preocupante en la actitud de aquellos tipos que no mucho antes parecían tan simpáticos.

A Scarlett O´hara se le traba la lengua más de lo debido, pero consigue hacerse entender.

<<Tenemog que salvag a los pobgges leonesgs, como ggea>>

Todos están de acuerdo. Se amodorran primero, se duermen después, roncan a continuación. Los leones lejanos, asustados dejan de rugir. El sirviente “massai”, recoge con gesto preocupado los restos de la borrachera.

Intuye que se avecinan tiempos de cambio.

Continuará.

https://editorialamarante.es/libros/novela-negra/el-caso-ontoria

ELSA LA LEONA QUE CAMBIÓ EL MUNDO II

Como decía en el anterior post, la caza indiscriminada había llevado a la población de leones en muchas zonas de África a una situación dramática. Los cazadores profesionales, algunos de ellos al menos, fueron contratados por los gobiernos para supervisar como guardas, ahora defensores de los animales, zonas protegidas que pretendían conservar como fuera la vida salvaje africana.

George Adamson fue uno de esos aventureros, antes cazador y guía en  safaris organizados. Acabó finalmente custodiando un parque natural. En una de sus patrullas algunos dicen que abatió una leona comedora de hombres, aunque lo más probable es que se acercara demasiado al lugar donde criaba sus cachorros, la leona atacó y George se vio obligado a matarla. Sea cual sea la verdad, el caso es que recogió tres leoncitos recién nacidos. Su mujer, Joy que no había podido tener hijos se hizo cargo de las crías, pero las autoridades del país no estaban de acuerdo en que semejantes animales pudieran convertirse en amigables mascotas y obligaron a la pareja a deshacerse de ellos. Finalmente consiguieron quedarse con Elsa, la leona que con el tiempo se haría famosa. En esta leona, por lo que se cuenta en el documental, volcó Joy todo su frustrado instinto maternal. Cuando el animal se hizo adulto los habitantes de los poblados vecinos comenzaron a sentirse alarmados por su presencia cercana. Nuevamente recibieron presiones para que se deshicieran de la leona y es en ese momento cuando el matrimonio decide que la vida en libertad será siempre más conveniente para su querida Elsa que una existencia lánguida y mortecina en algún zoológico europeo. Van a intentar que el animal retorne a la vida salvaje.


Y es aquí donde surge el equívoco, el error, incluso la mentira. La película, un clásico producto  hollywodense, muestra un proceso problemático, pero al final exitoso y emocionante. Sin embargo el documental de la BBC insinúa, más que afirma, (con infinitas precauciones y respeto a los protagonistas, pero finalmente y  con cierta claridad puede entreverse en los testimonios de unos y otros), una realidad distinta. Al parecer Elsa fue entrenada para que pudiera valerse por sí misma. Con alguna ayuda de sus mentores y su instinto natural se convirtió en una notable predadora. Es probable que una leona solitaria pueda sobrevivir en libertad, su morfología es propia de los felinos cazadores, estilizada, musculosa, ágil, al contrario que los machos, más corpulentos y torpes para la caza. Sin embargo, Elsa tropezó con las dificultades de cualquier leona solitaria, los terrenos donde cazaba alimentaban también a alguna manada cercana, y los leones no toleran a otros congéneres en su territorio. Cuando el animal se veía muy acorralado volvía a buscar la protección del matrimonio con lo que no terminaba de convertirse en el animal libre que soñaban sus amos.

 En una ocasión, regresó muy malherida por el ataque de otro león y Joy en presencia de uno de  los técnicos que se disponían a rodar la película se mostró muy agresiva con su marido a quien calificó de indolente que traducido al swajili quiere decir calzonazos: <<George haz el favor de coger tu rifle y matar al león que ha herido a mi Elsa>>, le insistió en varias ocasiones. Contrariamente a lo que contaba “Nacida libre”, el matrimonio tenía serios problemas de convivencia y la relación que tenían con el animal era en gran medida emocionalmente perturbadora tanto para ellos como para la propia Elsa, lo que impedía analizar la situación con cierta dosis de racionalidad.

 Durante el rodaje utilizaron al principio leones de circo con sus propios domadores, pero no dieron buen resultado por lo que George se decidió por conseguir animales criados en cautividad para que representaran la manada en la que finalmente Elsa consigue integrarse, o eso se cuenta en la película, si bien parece más verosímil que la leona llevara una vida en semilibertad, volviendo a su familia humana en cuanto los problemas de la <<idílica vida salvaje>>, le obligaban a ello.

George y Joy acabaron separándose y Elsa regresó una última vez buscando  protección. Estaba muy enferma por alguna infección parasitaria. Acabó muriendo entre grandes sufrimientos. George no se lo contó a su ex mujer.

Para entonces el antiguo cazador se había embarcado en un proyecto problemático. Pensó, por la experiencia con su leona,  que podía conseguirse el retorno a la vida salvaje de animales criados como mascotas en hogares humanos. Algunos propietarios de estas mascotas adquiridas de cualquier manera cedieron gustosos sus leones y George compuso una suerte de manada tutelada por él mismo, pensando que un grupo ya organizado podría enfrentarse con éxito a los leones salvajes y controlar un territorio en el que sobrevivir y procrear. El problema fue, como siempre, un león. El bicho se llamaba Boy,  George lo llevaba en su land rover junto a los otros felinos para incitarlos a la caza y acostumbrarles progresivamente a la vida en libertad. Los hombres bajaron del land rover y Boy vio la oportunidad. Parece que el hijo de uno de los guardas que le acompañaban quedó sólo en uno de los vehículos y el león arremetió contra el niño, sólo por casualidad, con gritos y amenazas consiguieron que el animal retrocediera. Y aquí, el curioso testimonio de un pariente de George, <<le apunté, estuve a punto de matarlo, pero finalmente no me decidí>>. Boy salvó la vida, pero sin duda no fue una decisión acertada. En el documental no se menciona, pero el niño debía ser hijo de un guarda autóctono y los nativos sacarían sus propias conclusiones. <<A estos arrogantes tipos blancos, les importa más un animal carnicero que nuestros hijos>>.

La justificación de los anglos, supongo, estaría más cercana a una visión supuestamente científica del asunto. Si el proceso de creación de manadas más o menos supervisadas tenía éxito, los leones tendrían un gran futuro en los parques protegidos y se habría hecho una gran contribución a la biología aplicada.

Que la decisión de no matar a Boy fue desacertada se demostró algún tiempo después cuando el animal atacó y mató a un trabajador negro del parque natural en que George y sus colaboradores continuaban con el experimento. Por fin, decidieron acabar con él.

Pero para entonces el daño estaba hecho. Pongámonos en situación. La población nativa siempre ha tenido graves problemas con los leones. No se trata de animales huidizos que tienen miedo del hombre. Si tienen hambre y no encuentran otra cosa atacarán al ganado y si  un nativo se cruza en su camino no dudarán en matarlo. Una vez que han comprendido la facilidad con que pueden abatir una presa humana por comparación con un búfalo o una cebra, insistirán en la agresión a los poblados y a sus pobladores. Los massai, ejemplo de adaptación humana al entorno natural,  tradicionalmente organizaban periódicas batidas de caza del león armados únicamente con sus lanzas. Además de probar su valor en un lance entre guerrero y religioso que otorgaba el prestigio y la admiración de sus convecinos  a los  participantes, enseñaba a los leones que el hombre podía ser un temible enemigo que convenía evitar. Otras tribus quizá no tan temerarias no tenían estas costumbres y la cercanía de las bestias debía de constituir un tormento insoportable. Es aquí donde los antiguos cazadores son bien recibidos. Denunciaban la cercanía de una manada y los blancos del siglo XIX y principios del XX armados con sus rifles de potencia similar a un cañón de artillería acababan con la amenaza en un momento.

Los nuevos proyectos conservacionistas pudieron muy bien romper lo que los africanos habían considerado un pacto no escrito. El hombre blanco enseñaba su auténtico rostro de ser superior más interesado en la vida salvaje que en la humilde existencia de sus vecinos.

Joy acabó siendo asesinada por uno de los trabajadores al que había despedido y George después  del incidente de Boy con el guarda africano fue obligado a trasladarse con sus leones a un lugar más apartado y lejano a los poblados que se sentían en peligro.

Allí al parecer continuó con sus proyectos que no parece que llegaran a buen fin. Finalmente murió también asesinado en un incidente con furtivos locales.

El cuento de hadas no tuvo, desde luego, un final feliz. Y es curioso que los cazadores europeos y americanos que durante décadas abatieron cualquier animal africano que les apeteciera, en la segunda mitad del siglo XX, prohibieran a la población africana que hiciera exactamente lo mismo que ellos.

Sé que mucha gente está muy próxima a eso que ahora se denomina animalismo o protección de la naturaleza. Pero me pregunto si la actuación de los colonizadores europeos en África ha sido positiva en alguna forma. Cualquier desarrollo económico pasa por el avance necesario en la agricultura y la ganadería. No parece que la agricultura intensiva esté desarrollándose como debería en África, quizá por la política conservacionista que se impone en muchos países. Pero, ¿tiene derecho el europeo y americano, que han acabado con toda la vida salvaje en su entorno, a imponer estas restricciones a los africanos? ¿Es sensato valorar la vida animal por encima de la vida humana?

Creo que se impone una reflexión profunda acerca de lo que está ocurriendo en África. Es probablemente, el continente con más posibilidades de desarrollo. Su población, sus habitantes parecen especialmente dotados para sobrevivir y desarrollarse en las situaciones más difíciles. Saltan vallas y fronteras en busca de lo que les corresponde, de lo que les hemos quitado a lo largo de cientos de años. Quizá se ven obligados a ello por las políticas poco realistas que nuestras manías de sociedad desarrollada y sentimentaloide les están imponiendo. A todos nos gusta la sorprendente fauna africana. Un león es, sin duda, un animal extraordinario, pero estoy seguro de que a ninguno de nosotros nos gustaría tenerle por vecino.

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