DONALD TRUMP Y SUS ENEMIGOS 1

 

 

Donald Trump contra el mundo

 

El candidato republicano ha asegurado que estamos en guerra y ha pedido que se prohíba la entrada de cualquier musulmán en los Estados Unidos hasta que se averigüe qué es lo que está pasando.

Como era de esperar los medios de comunicación de todo el mundo le están machacando.  Las personas más relevantes en el ámbito de la cultura, del deporte, de la política se han sumado a la marcha anti Trump a fin de poner de manifiesto la terrible maldad de este personaje, a pesar de lo cual avanza destacado en cuanto a preferencias en el bando republicano de cara a la nominación como candidato presidencial.

En primer lugar habría que decir que parece evidente que estamos en guerra, no es una guerra declarada oficialmente, pero todo el mundo que sea capaz de abstraerse por un momento de la machacona insistencia televisiva en que el mundo se reduce a los problemas de Belén   Esteban,  la Pantoja, Rodrigo Rato y los avatares políticos patrios deberá, a poco que recapacite, llegar a la conclusión de que algo grave está pasando,  grave y extremadamente confuso. Dejaremos este análisis para otro post.

Trump dice: «hay una guerra, hay confusión, debemos defendernos hasta saber qué es lo que ocurre», entonces el enorme rebaño de irascibles búfalos políticamente correctos, multiculturalmente respetuosos y económica y socialmente bien situados, prohombres y mujeres destacadas  de todo el occidente antes cristiano, desde la derecha neoliberal a la izquierda más ortodoxa, arremeten al unísono contra un señor que se presenta como candidato en una nación que ha tenido a gala hasta el momento presente, elegir de manera democrática a sus representantes., dicho de otra forma, corresponde a los votantes estadounidenses elegir a su presidente. Ellos sabrán lo que hacen.

Le comparan de inmediato  con Hitler, el malvado por antonomasia, el monstruo  que garantiza  a cualquier político  al que se le asocie mínimamente con él, como el estímulo neutro del condicionamiento operante de los perros de Pavlov,  la expulsión social, el estigma imborrable, la argumentación «ad hominem» que elimina la necesidad de pensar siquiera en si las propuestas o ideas que Trump expone son o no, razonables. El insulto y la descalificación como estrategia, el ninguneo, la extorsión mental a quien se atreva siquiera a tomar en consideración  lo que Trump dice.

Todo un elaborado  sistema de eliminación, no ya del adversario político, sino de ideas que puedan entrar en colisión con lo que determinados grupos de presión han decidido que es el modo de pensar correcto.

Pero parémonos a reflexionar por un momento. La comparación con Hitler es de todo punto incorrecta porque el dictador alemán tuvo una extraordinaria relación con el mundo islámico. De hecho Hitler no llenó sus cámaras de gas con musulmanes, sino con judíos, por tanto, alguien que arremete contra los musulmanes podrá ser comparado con, por ejemplo, los propios judíos que luchan contra los musulmanes en una guerra de más de setenta años, pero no con Hitler. La mención del Fhurer alemán se debe, por lo visto, a este twit de una joven  musulmana de religión, ciudadana norteamericana.

 

“Estimado @realDonaldTrum, mi nombre es Marwa y soy musulmana. He oído que quería establecer una identificación particular para nosotros (musulmanes) así que decidí elegir una identificación para mí. No soy fácilmente identificable como musulmana con solo mirarme, así que mi nueva insignia me deja mostrar con orgullo lo que soy. Elegí el signo de la paz, porque es lo que para mí representa el Islam. Esta religión me enseñó a oponerme a la injusticia y anhelar la unidad, me enseñó que matar una vida inocente equivale a matar a la humanidad”.
Concluye:”He oído que quieres localizarnos también. ¡Genial! Puedes acompañarme en mis caminatas para la lucha contra el cáncer que hago con mi instituto, o me puedes acompañar al trabajo donde mi tarea es crear felicidad. También puedes ver cómo mi mezquita local entrega sándwiches para las personas sin hogary hace cenas a las que todo el mundo es bienvenido. Tal vez entonces verás que ser musulmana no me hace menos americana que tú, y si te pones en mis zapatos, puedes ver que yo no soy menos humana de lo que tú eres. Salaamu alaikum”. Finaliza con un emoticono con la señal de la paz, y bajo el hashtag #NOTINMYNAME #FightWithPeace. El post que pusó para dar una simple opinión, la ha llevado a entrevistas por Estados Unidos donde ha defendido su religión, pero aún espera la contestación de Donald Trump.

 

Todo ello muy emotivo.

Si Trump quiere poner un signo de identificación a todos los musulmanes me parece, desde luego, una majadería impensable e imposible de llevar a la práctica en USA, producto de algún momento en que hace gala de una verborrea incontenible.

Por otro lado, los musulmanes militantes se identifican solos, no hay más que ver la proliferación de velos con que se pasean por nuestras calles. Pero esta chica, que en parte, sólo en parte tiene razón, no debería hacernos perder de vista lo que está ocurriendo. Que el Islam es una religión de paz,  yo no lo sé porque no la conozco, que la interpretación que de esta religión hacen muchísimos musulmanes no es desde luego, pacífica, parece evidente.

Por otro lado  es cierto que esta muchacha es, por lo que se ve, extraordinariamente buena  y comprometida con todo tipo de causas sociales, pero el problema no es el que puede presentar una islamista en particular, sino una población mundial  de más de mil millones de creyentes, entre los cuales un diez por ciento de intérpretes beligerantes del Islam consiga hacerse con el poder y el dominio sobre esta formidable masa de seguidores potenciales. El ejemplo es evidente, el partido nazi de Hitler que acabó llevando a todos los alemanes, estuvieran de acuerdo o no, fueran nazis o no,  a una guerra apocalíptica.

 

Trump dice: hay que defender las fronteras de los Estados Unidos de la avalancha de inmigración ilegal incontrolable,  y el rebaño anterior vuelve a ponerse en marcha con un documento reprobatorio de abajofirmantes que engloba, repito, a lo más granado, conocido, bien situado en lo social, magníficamente retribuido en lo económico,  de escritores y artistas, habitantes de ese privilegiado lugar virtualmente superior  en que acontecen las cosas culturales, todos ellos antiguamente progresistas, comunistas incluso,  siempre preocupados por la libertad y la justicia social, todos ellos venerados, adorados hasta la náusea   en el mundo de las letras y de las artes.

Por supuesto, en el documento en cuestión,  se abstienen de comentar que las avalanchas de millones de sudamericanos, musulmanes, hindúes, etc.  ilegales nunca van a causar problemas en sus villas residenciales con seguridad privada pagada al efecto y cuidado policial  preferente a cargo de la municipalidad con la que tan buenas relaciones mantienen, ya se sabe, eventos solidarios a cinco mil dólares el plato, entrega de premios, galas de etiqueta en salones de lujo deslumbrante, desfiles de mujeres, las de antes y las nuevas, luciendo modelaje elaborado por modisto  de obligada referencia y cargando toneladas de dólares en adornos  de oro y joyas, mientras el común de los mortales les aplaude al otro lado de la valla hasta que se hace tarde y tienen que volver a sus empleos, los que los tienen, de seiscientos dólares mensuales en tiendas de todo a cien, restaurantes de comida mierda y taquillas de autopistas y similares, rezando para que el paraíso de la ultraliberalidad no llegue a la conclusión de que es de todo punto necesario y humanitario colocar a esos millones de indocumentados a doscientos dólares al mes en los puestos de trabajo, de momento ocupados por ellos, porque en el paraíso de las oportunidades no se puede consentir que otras culturas sean discriminadas.

Y estas élites en sus cenas de gala, en sus residencias celestiales, en sus escuchadísimas entrevistas y en sus ponderadas  manifestaciones a través de radio y televisión, entonan una y otra vez, sin apartarse ni una coma del lema, la consigna que reciben y pregonan, «qué buenos y correctos somos nosotros, qué malísima persona, (Hitler no era tan malo), es Trump.»

Algunos ejemplos de abajofirmantes que se han unido a la fiesta antriTrump recientemente.

Muhammad Alí.

Este legendario personaje, para los que no lo conozcan, fue probablemente, el mejor boxeador  de todos los tiempos. Antes se llamaba Cassius Clay, su familia era cristiana, pero al mismo tiempo que escalaba posiciones en el ranking  boxístico, repudió la religión cristiana y su propio nombre (Cassius era uno de los  nombres romanos que los terratenientes norteamericanos ponían a sus esclavos y Clay respondía a la costumbre también de apellidar al esclavo como su amo),  se hizo musulmán pasando a ser uno de los iconos más poderosos del islamismo norteamericano. Pero Muhammad parece olvidar que en el asunto del esclavismo, además de los cristianos que vergonzosamente compraban carne humana  en los mercados coloniales, Zanzíbar, por ejemplo, para revenderla en los Estados Unidos, había otros implicados, a saber, grupos de musulmanes de estricta obediencia islámica que se dedicaban  a asaltar los poblados africanos del interior y a transportar interminables hileras de hombres, mujeres y niños, atados como recuas de mulas hasta las lonjas donde se subastaban al mejor postor.  Ahora bien, Muhammad padece una grave enfermedad degenerativa y por las denuncias presentadas recientemente por sus familiares respecto a que parece estar secuestrado por su esposa actual, no parece que esté en condiciones de escribir este tipo de comunicados, por lo que  seguramente el grupo religioso al que pertenece le utiliza de nuevo, como le utilizó cuando era un portento del boxeo para sus propios fines políticos.

También J K Rwling, que con su serie de magos estudiantes ha causado un desastre de difícil recuperación en la religión cristiana, ha expresado su meditada opinión. «Voldemort  no era tan malo como Trump.»

Todo esto, cuando lo que está aconteciendo en Siria debería ponernos los pelos como escarpias. Aquí dejo el enlace con una de esas páginas denominadas conspiranoicas que, curiosamente viene anticipando con meses de antelación secuencias de acontecimientos en Siria que nuestros rigurosos medios de comunicación descubren días después de que ya han tenido lugar.

¿ Guerra nuclear a la vista?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s