NOCHE DE MIEDO

NOCHE DE MIEDO ELECTORAL.

Las encuestas previas pronosticaban el triunfo agónico del PP, un extraordinario aumento de escaños para Podemos y el hundimiento hasta el tercer puesto con entre setenta y ochenta diputados del PSOE. Las israelitas, es decir las encuestas a la salida de urna que se basan en las respuestas de los electores una vez depositado el voto, confirmaban casi calcadas estas previsiones.

El recuento dio un vuelco a los pronósticos que situaban ya a una coalición de izquierdas encabezada por Pablo Iglesias en el gobierno de la nación.

Fue el PP y sobre todo el señor Rajoy el relativo triunfador de la jornada electoral. Si en las anteriores elecciones había conseguido 123 escaños aproximadamente, el 26 de Junio alcanzó los 137, recuperando algunos de los 182 con que había gobernado durante la última legislatura.

Curiosamente las encuestas previas ayudaron a enmascarar el nuevo fracaso de Sánchez al frente del PSOE, volvió a perder cinco diputados lo que es un desastre sin paliativos, pero comparados con los 71 y la pérdida del segundo lugar entre los partidos españoles que vaticinaban todas las encuestas, fue un resultado final balsámico para el líder socialista.

Solo existe una explicación para lo ocurrido esa noche electoral y no es, desde luego, el pucherazo, si algo ha funcionado con corrección en el sistema-régimen del 78 es la fiabilidad, gobernara quien fuera, del recuento posterior al cierre del colegios. Tampoco ha sido el Brexit como algunos insinúan, si esa hubiera sido la causa las encuestas a pie de urna habrían dado un resultado distinto a los pronósticos anteriores, por el contrario, repetían el reparto de escaños de las encuestas electorales anteriores al Brexit. El CIS, la empresa Sigma 2 y otras similares contratadas por los periódicos son fiables y normalmente aciertan en los pronósticos porque saben como seleccionar una muestra representativa, millones de electores votarán lo mismo que unos miles de encuestados bien escogidos, de eso no hay duda, salvo que un porcentaje importante de los elegidos mienta por los motivos que sean, y eso es lo que ha ocurrido.

La única explicación es el miedo, y concretamente el miedo a Podemos y lo que ese partido significa. Un partido que está a favor de todo lo que es destructivo para España que no levanta la voz cuando dos chicas con una bandera española son asaltadas, golpeadas, arrastradas por los suelos por aguerridos chicos de la porra catalanistas, a los que se tarda en detener una eternidad y a los que se pone en libertad de inmediato, en contraste con los varones a los que meten entre rejas en cuanto su mujer, compañera sentimental o una que pasaba por allí presenta una denuncia por malos tratos, al margen de que sea cierta o inventada, en cumplimiento de la famosa ley de violencia de género.

Ley que naufraga cuando: a) la agredida lo es por un destacado prohombre de la política, b) cuando el que agrede es un destacado miembro de las altas finanzas y c) parece que tampoco se aplica si las golpeadas lo son por ser, sentirse españolas y cuando son vapuleadas por las nuevas élites de valientes guerreros a favor del viento nacionalista.

Y entonces, ¿qué hace el supuesto partido de la igualdad, el que defiende los derechos de gays y mujeres, el que alza la voz una y otra vez contra la expolio, contra el pillaje de las élites corruptas que nos gobiernan? pues resulta que calla cuando ocurren estas cosas. El partido de los débiles, de los airados, de los expulsados de la sociedad, no dice nada. Tampoco lo hacen los demás partidos, todos callan, Rajoy y sus mujeres en primer lugar, callados como …, ya se ocupará la justicia, o no… a ellos no les importa. Media España arrastrada por los suelos y ellos, toda la casta política, incluida la que se apelotona alrededor de Podemos y de Ciudadanos, y de los demás, Rufián y compañía, Más y Junqueras y los «jauntxos» vascos, mirando hacia otro lado. Ellos están para otras cosas, unos para seguir como hasta ahora y otros para llevarnos por el camino venezolano, y todavía se preguntan ¿qué ha ocurrido?, ¿en qué han fallado?

La respuesta es tan evidente que repugna a la inteligencia. Miedo, terror a decir lo que se piensa, a pensar incluso fuera de las coordenadas de lo políticamente correcto. Miedo a ser atacados físicamente, a ser agredidos, a ser llevados como corderos a la situación en que se encuentra Venezuela. Esta es la única razón por la que un partido como el PP, sigue ganando elecciones.

Lo volvió a repetir Rajoy, él va a gobernar para los que le han votado y para los que no le han votado, es decir, va a seguir haciendo la política que en buena lógica le hubiera correspondido al PSOE con lo que eso supone de corrimiento de todo el espectro político a la izquierda, lo que en gran parte del electorado con escasa capacidad de análisis supone un proceso de argumentación parecido al siguiente: «el PP es la ultraderecha, (dogma de fe que proclaman los voceros de la Sexta y de la Cuatro, el gremio de actores y literatos comúnmente contratados para escribir artículos de opinión y para sermonear en horario de máxima audiencia además del tinglado mediático sindicalista de la insoportable  TVE), luego debemos concluir que el PSOE está en el centro político, (lo que le convierte en una UCD a extinguir a medio plazo) y la auténtica socialdemocracia es Podemos (en realidad un partido ultraizquierdista), en consecuencia haga lo que haga el PP tiene que ser de naturaleza ultraderechista, franquista, nazi, etc. ».

Con este reduccionismo político al absurdo es imposible salir del marasmo en que nos encontramos y ese es el motivo por el que la gente ha vuelto al redil del PP, no hay escapatoria, el régimen del 78, el sistema de libertades y derechos, el que nos hacía a todos iguales ante la ley, el que prometía nuestra definitiva ubicación en el mundo desarrollado ha fracasado estrepitosamente y solo nos queda elegir lo que a corto plazo parece menos malo, siendo el PP como es en realidad un partido de funcionarios que solo quieren calentar el sillón otros cuatro años.

No somos todos iguales, no tenemos todos los mismos derechos, no podemos expresar nuestra opinión sin miedo a que nos partan la cara, en definitiva no somos libres, ni tenemos capacidad de decisión puesto que todos los partidos supuestamente moderados ofrecen lo mismo, más casta, por más años y el partido de los indignados, de los cabreados del 15 M nos conduce directamente a Venezuela pasando por la revolución teocrática iraní. Lo dicho, estamos atrapados.

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