Lánguido verano del 16

Avanza con languidez el verano de 2016. El candidato a presidente del gobierno don Mariano Rajoy se resiste a poner fecha a la investidura. Sabe que no va a conseguirlo y sabe que los líderes de los demás partidos esperan día y hora como agua de Mayo, como buitres alrededor de un cadáver hediondo para poder descuartizarle y demostrar a todos los españoles lo malvado que es el señor Rajoy y lo buenos, honrados, firmes en sus convicciones democráticas que son ellos.

Rajoy ha sido un mal presidente de gobierno, por eso no puede conseguir la mayoría absoluta que le es imprescindible para poder gobernar. Sánchez es un malísimo líder socialista envuelto en la falsa bandera de la honradez y de las causas progresistas que nos empujan al abismo. Rivera ha demostrado ser un político de plastilina, no queda nada, al menos nada se trasluce de su compromiso con el derecho de los españoles a hablar español, a no ser tratados como escoria en su propio país. Somos una nación de tercera, sin ideas, sin compromisos más allá de visita al chiringuito playero, a la inversión en raciones de «pescaíto frito» y paella arenosa en sillas de plástico, manteles de papel, camareros  ciegos, esperas interminables y facturas de cuatro tenedores.

Compárese la rapidez con que los ingleses han resuelto el cambio de primer ministro o la inmediata formación de gobierno de coalición en Alemania tras las últimas elecciones y se observará que los políticos europeos, aun siendo lamentables y entregados a las directrices del nuevo orden mundial, tienen algo de vergüenza y preocupación, siquiera estética, por sus ciudadanos y lo que éstos esperan de ellos. Los españoles, en cambio, son zafios, groseros, entregados en cuerpo y alma a la destrucción de este pequeño país, incapaces de hacer algo positivo, instalados cerrilmente en sus propios  intereses. Probablemente sean dignos representantes de los propios españoles.

Somos aborregados televidentes, incapaces de separarnos de la tv de enormes pulgadas y sus presentadoras y presentadores, todos sonrientes, parlanchines, hiperactivos, moviéndose como posesos alrededor de mapas del tiempo, de mesas que no sostienen nada, lanzando una y otra vez los mensajes, soflamas y sermones que les escriben sus amos, nuestros amos. Se vislumbran pues, nuevas elecciones en el horizonte de la desgracia española con Cataluña al borde de la separación legal, la separación de hecho se ha producido ya hace mucho tiempo, y la incertidumbre a que nos somete una Constitución agotada. Constitución pensada para el reparto progresivo de lo que en su momento había acumulado una España salida de una guerra civil que, una vez devorado el patrimonio anterior, repartido entre la llamada «casta política», nacional y autonómica ya no tiene sentido.

España está acabada como nación y la clase política se resiste a echar la persiana de «Cerrado por quiebra».

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s